La universidad
pública no muere
La marcha inició a las 8:30 con la participación de estudiantes,
profesores y personal administrativo de las 17 facultades de la Universidad
Central del Ecuador. El motivo de la marcha fue pedir la reforma de la Ley
Orgánica de Educación Superior (LOES).
El tránsito en las avenidas
República y Diego de Almagro fue suspendido en la mañana y tarde del miércoles
20 de marzo. Las afueras del Consejo de Educación Superior (CES), se
vistió de negro y blanco. Sin embargo, la protesta fue dividida. De blanco, militantes de Nueva Universidad,
mientras que de negro, las asociaciones de estudiantes de cada facultad y otros
movimientos como el de José Carlos Mariátegui.
Banderas, pancartas e incluso teatro se pudo encontrar en la
protesta. Dos estudiantes de la Facultad de Artes, pusieron color a la marcha.
Sus atuendos recogían la esencia de la universidad, el pluralismo y autonomía. Uno
de ellos, vestía una camisa de un vendedor de bon-ice, un sombrero de colores
amarillo, morado, verde y rosado y una máscara que ocultaba su rostro pero no
su indignación.
Mishell Medina, estudiante de la UCE afirma que, “si se restringe
el acceso a la educación como lo están haciendo, todos vamos a terminar como
empleados de alguien más. Se está concibiendo una educación elitista, es decir,
solo para aquellos que puedan pagar. Deja de ser un derecho”.
En el artículo dos del LOES
se dictamina que, “esta Ley tiene como objeto
definir sus principios, garantizar el derecho a la educación superior de
calidad que propenda a la excelencia, al acceso universal, permanencia,
movilidad y egreso sin discriminación alguna”. Pero que decir, con la nueva
forma de ingreso a la universidad. No se puede comparar un estudiante de la
ciudad con uno del campo que no cuenta muchas veces con acceso a internet.
Cantos
como, “Soy estudiante soy, soy estudiante soy, yo quiero estudiar, para cambiar
la sociedad” y pancartas con consignas
como, “Ph.D ni el Ramírez” hacían que la protesta sea escuchada y visibilizada.
Esta fue una forma para manifestar que la universidad pública no muere.
Según Patricio Sánchez, docente de Derecho Internacional de la
Universidad Central del Ecuador, “se ha perdido la autonomía universitaria, ya
que todo centro educativo de por sí, es autónomo pero, hay políticas que lo van
controlando. Además, afirma que el nombramiento de autoridades ya no es por
medio de elecciones sino por designación. Un ejemplo es el nombramiento del
rector de la Universidad Central del Ecuador”.
El Reglamento de Carrera y Escalafón del Profesor e Investigador
de Sistema de Educación Superior emitido por el CES, establece los requisitos
para ser personal académico titular principal. Entre ellos consta, tener grado
académico correspondiente a doctorado (Ph.D o su equivalente). Haber realizado
o publicado cuatro obras de relevancia. Tener al menos cuatro años de
experiencia en la docencia. Haber dirigido dos proyectos de investigación.
Haber participado como miembro del Consejo Editorial de una revista indexada.
Haber ganado el correspondiente concurso público de merecimiento y oposición.
Por su lado, en la página
del SENESCYT se destaca mediante una encuesta de Perfiles de Opinión que, “el
81.3% de la comunidad está de acuerdo con el requisito de PHD para la categoría
remunerativa más alta del escalafón docente. Asimismo, el 87,8% de la población
aprueba la jubilación de los docentes universitarios mayores a 70 años”.
Edgar Samaniego, rector de la UCE destacó que “existe un porcentaje
alto de profesores que se van a retirar y esto puede llegar inclusive, a un
cierre de la universidad. Nosotros no estamos como un oficial de bomberos,
suprimiendo los conflictos sino advirtiéndolos y deslindando
responsabilidades”.
El cumplir con un 70% de Ph. D se vuelve una misión casi imposible
para la UCE. Para otras universidades les es posible porque son mucho más
pequeñas y cuentan con dinero para contratar Ph. D de otros países. Roberto
Medina, ex profesor de la UCE y jubilado recientemente señala que, “la
universidad cuenta con 1200 maestros, es decir, se necesita más de 800
profesores con título de cuarto nivel para ser considerada universidad de
investigación. Hasta ahora, han salido 300 profesores por su edad y en pocos
años mas se prevé que saldrán 600 más. Este sistema es perverso, pues se
despide a los profesores porque se los considera viejos y no se toma en cuenta
su experiencia”.
Docentes como estudiantes concuerdan que es necesaria la
intervención del Estado para mejorara el sistema educativo, pero, siempre y
cuando se respete la autonomía y se dote de recursos no solamente para la
preparación sino además, para la investigación.
Cristina Muñoz