El método anticonceptivo más usado en
Ecuador son las inyecciones
Jazmin Ramón, ginecóloga del
Centro de Salud N° 4, señala que a partir del inicio de la campaña de
anticoncepción, “el porcentaje de pacientes que acuden para planificación
familiar ha ascendido en un 30%”.
Priscila L. acudió al Ministerio
de Salud para ser parte de la campaña de anticoncepción que emprendió el
gobierno para prevenir embarazos no deseados.
Ella manifiesta que, “es muy importante el cuidarse y la campaña del
ministerio le parece oportuna, por el número de embarazos no planeados en la
última década y que muchas veces terminan con un aborto en lugares insalubres”.
La Ley de Maternidad
Gratuita y Atención a la Infancia y su reglamento, reformados en 1998 y 2002
respectivamente, indican en su Art. 2 que una de sus finalidades es “cubrir los
gastos por medicinas, insumos, micronutrientes, suministros, exámenes básicos
de laboratorio y exámenes complementarios para la atención de las mujeres
embarazadas, niños y niñas recién nacidos o menores de cinco años en diferentes
prestaciones, que incluyen el acceso a métodos de regulación de la fecundidad”.
Es decir, se garantizará la disponibilidad de los medicamentos e insumos
que incluyen anticonceptivos orales, inyectables y condones.
Según las estadísticas del Censo de Población y Vivienda en la última década, “los
embarazos en menores de entre 10 y 14 años se han incrementado en un 74% en
Ecuador. De acuerdo con el censo, realizado en 2010, en el
país hay 346 700 niñas, de las cuales 2 080 ya han sido madres. Mishell
Medina, es parte de estas estadísticas, pues quedó embarazada a los 17 años. Acudió
al Centro de Salud para ponerse el implante.
Ramón señala que las pacientes
que acuden a consulta con mayor frecuencia son adolescentes a partir de los 16
años y mujeres en estado de gestación. “El método que más se está utilizando es
el implante ya que tiene un tiempo de duración de tres años”.
Marco Navas Alvear, médico y docente de la
Universidad Central del Ecuador, señala que, “la Anticoncepción de Emergencia (AE)
se refiere a aquellos métodos anticonceptivos que utilizan las mujeres para
prevenir el embarazo después de haber tenido una relación sexual no protegida.
El fin es evitar un embarazo no deseado”.
Según María Fernanda Orozco,
médico del Ministerio de Salud, el ponerse un implante conlleva
responsabilidad. “Los primeros 15 días se debe utilizar un anticonceptivo
complementario. El 90% de personas que utilizaron este método quedaron
embarazadas por no hacerlo. Además, es importante recalcar la inversión que
hace el gobierno para el acceso gratuito de anticonceptivos. El implante por
ejemplo, tiene un costo de 200 a 400
dólares en una clínica privada”.
En el Patronato San José se
encontraba Adriana Muñoz junto a su hija. Ella señala que “es una
responsabilidad muy grande traer un bebé, pero, que se debe respetar la vida
ante todo”. Por su lado, Ramón
afirma que, “se está perdiendo la idea de considerar como tabú a la
sexualidad”. Las personas reciben charlas para que se enteren cómo funcionan
los diferentes métodos y elegir el que más le convenga.
Según
la encuesta realizada en la Facultad de Comunicación Social acerca del uso de
anticonceptivos, el 75.9% de los encuestados utiliza anticonceptivos. El 87.7%
de las chicas los utilizan frente a 79.5% de los varones. Un estudio
realizado por DELIVER y la USAID acerca de Políticas, prácticas y opciones para
la adquisición de insumos anticonceptivos en Ecuador, señala que, “los métodos más usados
en Ecuador son las inyecciones (62%), orales (63%) y condones (83%), también están
abarcando una importante parte de otros anticonceptivos que incluyen Norplant y
métodos vaginales”.
Otro de estos métodos conocidos es la Píldora
Anticonceptiva de Emergencia (PAE). Navas destaca que este “consiste en la
administración de dosis de una sustancia llamada Levonorgestrel que se administra sola o en combinación con
otras. Estas sustancias tienen acción sobre el sistema hormonal femenino,
siendo su efecto fundamental que impide el proceso de fecundación. Pero este no
causa daño al embrión en caso que haya concepcion”.
Para
Juan Carlos Cervantes, catequista de La Iglesia La Arcadia, el plan del
gobierno en cuanto el acceso gratuito a métodos anticonceptivos está mal
enfocado, considera que es un error la disponibilidad de preservativos en escuelas
y puntos de encuentro de jóvenes. “Los jóvenes necesitan una guía, una
orientación que los haga sentirse queridos, sentirse estimados con ellos para
respetar su cuerpo. Es verdad que los embarazos en adolescentes han subido en
últimos tiempos pero no solo debemos pensar también en los sentimientos de los
jóvenes.”
El
acceso a la anticoncepción de emergencia ha sido reconocido como parte de los Derechos
de Salud Reproductivos de las mujeres, derivado del Derecho a la Salud. Orozco
destaca que, “con esta política permite
reducir riesgos para la salud de las mujeres, embarazos no deseados y combatir
la morbilidad y mortalidad relacionadas con el aborto. El acceso a la AE
permite así mismo, ejercer el derecho a planificar la familia y elegir con
libertad los hijos e hijas a procrear”.
En
los últimos ocho años se duplicó la tasa de abortos en los hospitales del
Ministerio de Salud Pública hasta llegar a 24.228 por año; la cifra llega a
28.444 si se suma los casos de la Junta de Beneficencia de Guayaquil. La mayoría son auto-provocados,
según los especialistas; se calcula que solo el 10% se produce “espontáneamente”.
Según datos ofrecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada
año se realizan “26 millones de abortos legales a nivel mundial y 20 millones más son realizados clandestinamente, por individuos sin la
capacidad requerida o en lugares con condiciones por
debajo de los estándares mínimos de salubridad”. El 97%
de los abortos inseguros se llevan a cabo en países subdesarrollados
como el nuestro, y arrastran consigo la muerte de aproximadamente
68,000 mujeres.
De acuerdo con Cervantes, la única salida para bajar
las estadísticas del aborto en Ecuador es la comunicación. Los jóvenes recurren
a amigos, a malos consejeros que no sirven de ayuda y los sumergen en más problemas.
Además los padres deben hablar más con sus hijos, orientarlos para que tomen
las mejores decisiones”, destaca Cervantes.
Realizado por: Cristina
Muñoz